Día Internacional de la Niña: la brecha de género que no cuadra

Día Internacional de la Niña: la brecha de género que no cuadra

Mónica Martínez tenía 13 años cuando regresó a su nativo Perú con la medalla de oro de la Olimpíada Matemática Rioplatense. Si bien para Mónica representó un gran logro, resulta lamentable que sea una de las pocas niñas en América Latina y el Caribe capaces de sobresalir en este campo.

Pese a los avances logrados en las últimas décadas en materia de equidad de género en la escolarización, persisten patrones preocupantes, especialmente en los resultados del aprendizaje en matemáticas. La evidencia de un informe reciente de la American Educational Research Association revela que en los Estados Unidos hacia el tercer grado ya se evidencia la brecha de aprendizaje en matemáticas entre niños y niñas. Para cuando llegan al quinto grado, hay hasta casi tres veces más niños que niñas dentro del 5% superior en lo que se refiere al rendimiento en matemáticas.

Estas cifras empeoran cuando pasamos a América Latina y el Caribe, región donde la brecha de género en matemáticas es extremadamente grande. Según datos de 2012 del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) —que evalúa, entre otras, la competencia matemática de estudiantes de 15 años—, en la región las chicas obtienen como promedio 17 puntos menos que los chicos, lo que equivale a 5 meses menos de escolarización. Más aún, en 2009, de las 1700 mejores participantes, solo 2 estudiantes eran de América Latina y el Caribe (véase la figura).

PISA: Mejores participantes mujeres por región (dentro del 1% superior)

Ante estos hallazgos tan preocupantes, no cabe sino preguntarse: ¿Cuándo comienza a formarse esta brecha? ¿Cuál es la razón de que los chicos superen en rendimiento a las chicas en un área tan importante? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer al respecto?

Algunos estudios han planteado la hipótesis, no exenta de abundantes críticas, de que la brecha de género en matemáticas es innata y está enraizada en la biología. ¿Podría ser verdad? ¿Es innata la propensión de las niñas a ser superadas por los niños en matemáticas? Hasta ahora, no hay ningún indicio confirmado de que las mujeres rindan menos en matemáticas debido a diferencias biológicas al nacer; más bien, la brecha parece manifestarse más tarde. Como afirma la Educational Research Association: “[…] los niños y niñas comenzaron el jardín de infantes con una aptitud similar en matemáticas, pero las desigualdades en el rendimiento y la confianza se desarrollan hacia el tercer grado”.

¿Cuál es la causa de la brecha de género en matemáticas?

La brecha de género en matemáticas se expande a medida que los niños y niñas pasan más años en la escuela, y muchos estudios han intentado explicar sus causas. Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el rendimiento temprano en matemáticas realizado en Ecuador examinó a un grupo de niños desde el jardín de infantes hasta el 2º grado. En él se analizaron el tamaño y la naturaleza de la brecha en matemáticas y se hicieron tres descubrimientos importantes:

Aspectos socioeconómicos asociados a la infancia pueden generar diferencias sustanciales en el rendimiento en matemáticas entre niños y niñas. Las diferencias entre niños de padres con más años de educación ya son visibles al final del jardín de infantes y aumentan solo moderadamente hacia el segundo grado. Por otro lado, la diferencia entre niños y niñas, también evidente al final del jardín de infantes, se duplica aproximadamente en dos años.

El entorno del hogar es un factor determinante para la brecha de género en los puntajes de las pruebas tempranas de matemáticas. Cuando se comparan los puntajes obtenidos por niños cuyas madres tienen educación universitaria, no se encuentran diferencias en el rendimiento promedio entre niños y niñas. Esto sugiere que un mejor nivel educativo por el lado de la madre podría tener un impacto positivo en las niñas, que las conduciría a un rendimiento más alto en matemáticas.

No hay evidencia que muestre que los niños y niñas respondan de modo diferente a las variaciones en la calidad de los maestros. Esto significa que las diferencias de género respecto de la receptividad frente a una mejor o peor calidad de un maestro o un aula no parecen contribuir significativamente a un rendimiento masculino superior en matemáticas.

Si bien se requiere de mayor investigación para comprender mejor las raíces de las brechas de género en matemáticas, este estudio ofrece una visión del clima que rodea a los logros de las niñas en matemáticas en América Latina.

¿Cómo podemos reducir la brecha de género en matemáticas?

Aún no hay una respuesta absoluta a esta pregunta ya que, en primer lugar, las razones de su existencia son todavía debatibles. Sin embargo, podemos estar seguros de una cosa: si queremos que nuestras niñas se conviertan en mujeres exitosas y agentes importantes del cambio en la región, es fundamental que las alentemos a refutar los estereotipos que les ponen trabas, reforzando sus aptitudes analíticas y ayudándolas a explorar caminos que, en definitiva, exploten su verdadero potencial, tal como lo hizo Mónica.

¿Qué piensas sobre la brecha de género en matemáticas? ¿Cuáles crees que son los mejores modos de acortar esta brecha en el aprendizaje? Comparte tus ideas y tu experiencia en la sección de comentarios o por @BIDgente en Twitter.

Por: Min Ji Kang es una investigadora en Enseñanza y aprendizaje en Matemáticas en los primeros grados, en el Sector social del Banco Interamericano de Desarrollo.

Yyannú Cruz Aguayo es economista sénior en el departamento del Sector Social del Banco Interamericano de Desarrollo.

Fuente: BID

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