Gertrudis volvió a estudiar luego de 54 años y ahora será bachiller

Gertrudis volvió a estudiar luego de 54 años y ahora será bachiller

María Gertrudis Zurita Arias nació el 17 de marzo de 1951 en Cochabamba, en la zona de San José. Hoy, con 67 años, espera ansiosa la hora de ingresar a su acto de graduación, el próximo 8 de diciembre, con su colegio Josefina Goitia (CEA), en el Cine Capitol.

La inspiración para alcanzar este logro a la tercera edad fueron sus hijos: Guido Vladimir Villarroel Zurita y Mabel Delicia Villarroel Zurita, además de sus tres nietos, Leonardo, Christopher y una niña que está en camino.

Gertrudis cuenta que, a los 13 años, cuando cursaba el cuarto básico en el colegio San Alberto, se accidentó en bicicleta cuando su tío, Ricardo Arias, la llevaba hasta su escuela en la calle 25 de Mayo.

Luego de este hecho, sufrió algunas pérdidas de memoria y sus padres vieron conveniente que ella deje la escuela para dedicarse a los cultivos en su terreno, con lo que pudo ayudar económicamente en su hogar durante todos estos años.

“En 2013 mi papá murió y me fui a Argentina para distraerme y cuando volví mis hijos me llevaron a cenar y ahí uno me dio los cuadernos y la otra los bolígrafos para que estudie. Entré al colegio a tercero básico, estudié por cuatro años porque entré en septiembre de 2013 y hace unos meses terminé el colegio”, dijo.

Continuó: “Ahora aprenderé primero computación y después ingresaré a la universidad, buscaré alguna carrera que tenga que ver con la literatura, matemáticas o historia, pese a que mis cuñadas me dicen que debía estudiar Derecho porque soy buena con los documentos”, declaró Zurita.

Otro factor que hizo que Zurita se alejé de los estudios —según comentó— fue el dinero, porque a partir del accidente comenzó a vender las verduras que producían en sus terrenos y la ambición la cegó y sólo pensó en acumular más bienes.

“Cuando dejé el colegio por mi accidente, mis tíos me recomendaron que me dedique al negocio y ahí me acostumbre a recibir dinero. Me fue muy bien, me compré algunos terrenos y mi abuela me recomendó que sólo me dedique a eso y le hice caso”, declaró.

Gertrudis contó que, actualmente, en el centro de educación alternativa (CEA) donde estudia, existen cerca de 25 alumnos que también se graduarán. La mayoría es menor que ella y la apoyaron durante este tiempo escolar.

“Ahora me toca graduarme y lo haremos en el cine Capitol. En mi curso soy la mayor, tengo una compañera que debe estar sobre los 45 años y otras debe tener 40, los demás son muy jóvenes”, comentó.

La colegiala señaló que, durante estos cuatro años de estudio, los profesores también la apoyaron mucho, al apuntar que el logro que estaba consiguiendo debía ser pensando en sus nietos, a quienes llenará de orgullo ver a su abuela ingresando al acto de colación.

Una de las anécdotas que cuenta Gertrudis es que sus vecinos la echan de menos, debido al estilo de vida que tenía antes del estudio, que incluía reuniones y atender la venta de las verduras. Sin embargo, cuando se enteraron de que retomó el colegio, fueron los primeros en apoyarla e incentivarla para que continúe con su objetivo.

También cuenta que, en algunas ocasiones, se puso a hacer tareas junto a su nieto de 12 años, Leonardo Villarroel, con quien compite para sacar rápido los resultados de las matemáticas.

RECOMENDACIÓN

«Quiero decirles a los jóvenes que se puede, se puede estudiar y es para ellos, no es para mamá ni para el papá, es para que cada uno se pueda defender.

María Gertrudis Zurita

Bachiller a los 67 años

“Sistema de educación no cambió nada”
Aunque han pasado más de 50 años desde que María Gertrudis Zurita Arias dejó la escuela San Alberto, en 1963, en el centro de la ciudad, considera que el sistema de educación no cambió nada en todos estos años y que los únicos que cambiaron fueron los jóvenes, a quienes ahora “no les gusta la idea de estudiar”.

“El aprendizaje no ha cambiado nada, lo que ha pasado es que los jóvenes han cambiado mucho, están muy distraídos con tantas cosas de la tecnología, pero creo que lo peor es que no hay mucho control de los padres en los hogares”, dijo.

Fuente: Los Tiempos

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